Un amigo me ha mandado un
correo que va de pescadores y de la
reputación que tenemos de ser un poco mentirosos, bueno, más bien exagerados en nuestras capturas; pues bien, a veces,
cargamos injustamente con esta mala fama y es que pescando se pueden dar las
situaciones mas inverosímiles que alguien se pueda imaginar.
El
correo decía así: Dos amigos, hablando de pesca.
- Te
voy a contar una cosa que le pasó a un amigo mío. Se va de pesca a una playa y
al rato pilla un tiburón y no desde un barco ¡desde la misma playa!