| Los protagonistas |
Ya hemos pasado
la feria de la Vecilla y empieza la cuenta atrás para recorrer veredas y ríos buscando paz y al mismo tiempo
albergar nuevas esperanzas de
pescar la trucha de nuestra vida. Parece un contrasentido buscar paz y al
mismo tiempo desear poner a nuestras
glándulas suprarrenales a segregar adrenalina.
| Recinto ferial |
Es lo que tiene la
pesca: ratos de sosiego y cambios bruscos del ritmo cardiaco ocasionado por
descargas de adrenalina ante esa corriente que se inicia en el anzuelo con una
picada y que nuestro cerebro rápido transforma más en kilos que en gramos. Al
final cuando has sacado el pez siempre la realidad es la que manda, pero el
momento es el que uno ha soñado, pensado y sentido. ¡Que más da que sólo mida
veinte centímetros, si parecía que tiraba como una de un kilo!




