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jueves, 18 de julio de 2013

CON MI AGRADECIMIENTO


   Había estado con el que previsiblemente  en un futuro será mi yerno en el coto sin muerte de Villomar,  el pasado sábado día 13, y la tormenta nos echo del río a las cinco de la tarde. Desde que García Lorca escribió el poema de llanto por la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías, cualquier hecho no deseado que nos ocurre a esa hora, en nuestro fuero interno confirmamos - no podía ser en otra hora-. Lorca la dejó gafada, sobre todo con los últimos versos:
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!
Foto acuática
   Durante el rato que estuvimos pescando, por fin  cogí una trucha con la saltona  el mes de julio. Quiero agradecer a Roberto la información del montaje de esta  saltona que me pasó el día 8 de este mes, en la sección de comentarios. Se lo agradezco porque este año estoy reñido con los tricópteros en las jornadas de  tarde y ya estaba pensando en colocarme yo como saltona al final de la cuerda. Sirva como agradecimiento la fotografía acuática ( o como se diga) de  esta trucha que pesqué el pasado sábado en el Esla con su saltona y la otra de cerca de una trucha que pesqué hoy.
Saltona de Roberto
   Y es que lo mío no tiene remedio. La jornada del sábado  fue tan corta que para lo único que me sirvió fue para crearme nostalgia y añoranza de más  horas de río, que se fueron incrementando el  domingo y el lunes;  así que  el martes, en un arranque de los míos,  tomé los bártulos a las 13,00 horas y me dije:  punto de destino el Esla. Pues no, sólo llegué a Mansilla de las Mulas, porque  tanto el Porma como el Esla venían muy, pero que muy embarrados.