Eran las
12,30 horas del viernes pasado
cuando terminé mis labores en la huerta y, como no estaba muy cansado, pensé: Llevo
asistiendo, en una semana, a dos entierros en Pinilla de la Valdería y al final todas
nuestras grandezas, títulos, riquezas, amarguras y cabreos caben en la
estrechez de un sepulcro, así que vamos a darle un poco más de "tralla" al cuerpo
y a disfrutar del río de mis sueños tratando de despojarme
del desasosiego que me cubre.
| El río Eria crea y destruye |
Con una ninfa
faisán de rastro, cuyo codal se acercaba al metro de largo, otra, con uno de treinta
centímetros, por encima de la boya y dos ahogadas, una un pardón y la otra
montada con un Guterman 448, brincada con un color Burdeos y pluma
pardo aconchado, inicie la jornada en el río Eria.