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jueves, 10 de mayo de 2012

Sigo vareando el Eria

Después de las últimas lluvias hay que mejorar la entrada.

   No estuvo mal,  pero,  dadas las condiciones atmosféricas, el estado del río y las ganas que tenía de pescar,  se me podía haber dado mejor la jornada que inicié a las 11,30 horas en el río Eria.

Trucha de 30cm

   Mi cuerda la monté con un violeta de ahogada, un amarillo prosarnosa de semiahogada, un lila de semibailarín, un pardón de bailarín y una ninfa faisán de rastro. Sobre las 12,00 horas, pesqué la primera al violeta de 21,50 cm  y media hora más tarde al rastro una de 30 cm, de esta última esperaba más lucha, el enganche se produjo en una tablada al entrar la cuerda en el canal donde se mueve el agua a mayor velocidad y una vez que esta me había rebasado. La siguiente, a los diez minutos, fue una de unos 9 cm al pardón y hasta  los 14,30 horas como si hubiesen desaparecido por arte de magia

Otra a la faisán



   Como no entraban y por aquello de “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, quité el prosarnosa  y coloqué una sarnosa hembra; aumenté la longitud del rastro dejando la ninfa faisán y puse por encima otra ninfa perdigón. Siguió la misma tónica hasta las 15,30 horas, en que me entró al rastro, ni se  a cual de las dos ninfas, una buena trucha calculo que mayor que la grande que había cogido, pero de tres o cuatros coletazos me dijo “ hoy no,  mañaaana” . En fin, hasta las 17,00 horas únicamente cogí dos pequeñas, una al faisán y la otra al pardón.
  De todas formas he tenido tiempo de sacar una fotografía con el iPhone de la trucha, mandársela a mi familia y que me piropeasen un rato, ya saben lo que decía el filósofo "La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión".



La primavera por el Eria sigue asomando

jueves, 3 de mayo de 2012

Un día más en el Eria

   
   Ayer después de comprar en la Bañeza  10 kg de patatas  para sembrar  y prepararlas, me acerqué al río Eria, en principio tenía pensado pescar en otra zona,  concretamente en Pinilla de la Valdería, pero al final volví a mi zona habitual,  por aquello de que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, bueno en realidad  volví porque la anterior jornada me lo pasé muy bien.

Rincón  del Eria 




   Empecé a pescar con un aparejo en el que de ahogada llevaba un violeta;  semiahogada un pardón; semibailarina un verde pastel oscuro; bailarina un pardón y de rastro una ninfa faisán cuyo longitud amplié a 50cm de la boya. La primera del día, de 22 centímetros,  la cogí con el violeta, sobre las 12,30 horas, fue una picada esperada, donde día tras día siempre te entra alguna y es que las truchas, al igual que el pescador con ellas, sabe donde posicionarse para pegarse una buena merienda de insectos. La media hora siguiente pesqué 7 más, todas pequeñas; ninguna al verde, por lo que lo retiré y puse en su lugar un lila. 



La primera del día



   Entre las 13,00 y las 14,30 horas la actividad se paró;  sólo cogí  alguna muy pequeña a la ninfa del rastro, aprovechando este tiempo para ampliar el recorrido de mi zona de pesca. No me gustó,  había demasiada vegetación de matorral  abundando los espinos y pocos lugares donde hubiese suficiente agua embalsada que le sirviese de refugio a los peces. Hacia  las 14,30 horas, y de nuevo en la zona donde me muevo, me entraron dos trucha de la medida al rastro, a escasos diez metros una de la otra.

Aleta caudal 



   Tampoco hoy he podido entablar conversación, pues no he visto a ningún pescador, sin lugar a dudas la desilusión del primer día, con tan poca agua,  hace que se desanimen. Tengo que reconocer que esto favorece mi acción de pesca, pues siendo tan escaso el caudal  la presencia de varios pescadores limitaría mucho las capturas, sobre todo si es a mosca seca,  pues la única  forma de pescarlo sería caminando por el centro del río dada la vegetación que bordea el cauce.  La jornada, que finalicé a las 17,00 horas, se saldó con tres truchas de la medida de un total de unas  quince, por cierto,  ninguna me pico al lila, ni a un amarillo por sarnosa que coloqué en lugar de éste durante un tiempo. También ha mejorado mucho el rendimiento de pesca con la ninfa  al alargar el rastro.








domingo, 29 de abril de 2012

Ninfa o ahogada

La fuerza de otros años

   Ayer cuando me acerque al río Eria eran las 13,00  horas,  de un día desapacible, nublado  y frío, donde, de vez cuando, alguna de las nubes hacia pequeñas aportaciones de agua a este año tan seco. Comencé a pescar con  tres ninfas colocada después de la boya, siendo la última y más pesada la faisán a la que seguían una montada con el hilo del pardón y otra negra brincada en rojo Burdeos.

En el espino seguía la misma boya

   Como a las 13,30 horas no había cogido ninguna y vi algún pardón, opte por hacer un cambio en la composición de aparejo por aquello que decía Albert Einstein: “ Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Recorté el rastro a unos treinta centímetros con la ninfa faisán  y coloqué por encima de la boya  cuatro moscas ahogadas, dos pardones  y dos violetas ( montada esta última con el Gütermann nº 158, brinca burdeos y pluma en  indio acerado oscuro ) 



   Inmediatamente  comencé a ver resultados, una tras otra fui contando las ocho primeras, memorizando los mosquitos a los que las iba consiguiendo ( cuatro pardón, dos violeta y dos a la ninfa del rastro) oscilando sus medidas desde los 6 a los 21,50 cm. A partir de la octava dejé de llevar la cuenta,  pues sobre las 15,00 horas, con una leve llovizna, y por espacio de unos quince o veinte minutos,  casi cada tirada  me tocaba o prendía alguna en  mi cuerda (no se si lo había comentado pero  denominamos cuerda en León,  al aparejo de moscas ahogadas montadas en unión de una boya,  de las cuales, como norma general, cuatro van por encima de ésta y una, denominada rastro, por debajo )


La más pequeña del día
   Fue una jornada relajante, donde tuve tiempo incluso  para sacar una fotografía y mandarla a mi familia. Creo que hasta las cinco de la tarde, que abandoné mi zona de pesca, desanzuelé unas veinte truchas de las que únicamente daban la medida dos. Siendo sábado, me ha parecido extraño no encontrar a nadie pescando, ¿será que esta crisis se está llevando por delante hasta las ganas de vivir…? En fin,  ya que he nombrado a Einstein recordar que él decía: “ En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”, por tanto,  pongamos en valor ambos y podremos con ella, evitando que nuestro jóvenes, tan bien formados, tengan que abandonar España. Este fin de semana he leído la historia de un matrimonio con dos hijos, cuyo padre, autónomo del sector del transporte, lleva tres años en el paro y manifiesta que habrá entregado, en este tiempo, unos 3000 curriculum vitae;  he pensado en él como en un hombre valiente que se acuesta,  cada día, con la esperanza muerta y se despierta con una nueva esperanza que le permite continuar su búsqueda. Quizás algún día las naciones del sur de Europa, cuando las del norte nos necesiten, seamos capaces de echar una mano, hacer más Europa y ser un poco más tolerantes, al fin y al cabo, ahora,  sólo es cuestión de dinero.  


Ninfa Faisán


La primavera ya se nota