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martes, 22 de mayo de 2012

Por la ribera del Esla



Poco caudal en el Esla

   Hoy he iniciado la temporada en el Esla, la verdad  es que me parecía un poco pronto porque he tenido muy malas experiencias en este río durante el mes de Mayo, pero no fue el caso. El día templado con sus claros y nublados me ha permitido pescar más de lo que yo pensaba, si bien es cierto que para sacar cuatro de la medidas he tenido que pescar unas 15 truchas.



   Hubo un rato, sobre las 14 horas, que incluso enganche  dos en una tirada, pero todas median 20,50 cm era como si hubiese habido una suelta de gemelas. Llevo tantos años pescando el Esla, que ya casi me pasa como con el Eria, siento morriña cuando pasa tiempo sin pasear por las choperas que jalonan sus riberas. Y hoy,  quizás por ser el primer de día de esta nueva temporada en que me he acercado a su orilla, me he acordado del compañero y amigo de Villomar que me enseñó, hace ya varios lustros, no sólo su río, sino como tratarlo, entenderlo y pescarlo y ahí estamos tratando de ganar al maestro, aunque eso será imposible porque sólo el que ha nacido al lado de un río lo sabe leer;  siempre hay un algo que se le escapa al visitante, paseante o pescador,  yo  en sus orillas me siento a gusto y feliz, pero claro en el Eria me siento en casa, y quién conoce mejor su casa que uno mismo.

La sarnosa hembra la mejor
   Volviendo a la jornada, sin ningún genero de dudas, el mejor mosquito ha sido la sarnosa hembra, seguido de lejos por el violeta, ninfa faisán, rosa chicle y  Oro viejo . Hoy se me han escapado muchas antes de meterlas en la sacadera, no lo atribuyo al hecho de haber quitado el arponcillo a todos los mosquitos, por sobrepasar el autorizado ( de alguno puse dos ), sino más bien al hecho de que entraban con desconfianza y clavaban mal.

Bravas hasta en el aire
   He recorrido unos dos kilómetros de río de ida y otros dos de vuelta, y veo que la pretemporada en el Eria me ha servido, he sudado pero aún estando cansado no estoy lo que se dice “doblado”. Seguiremos mortificando el cuerpo de cara al invierno, ¿o no es otro buen motivo para ir de pesca?

En el Esla también es primavera


jueves, 10 de mayo de 2012

Sigo vareando el Eria

Después de las últimas lluvias hay que mejorar la entrada.

   No estuvo mal,  pero,  dadas las condiciones atmosféricas, el estado del río y las ganas que tenía de pescar,  se me podía haber dado mejor la jornada que inicié a las 11,30 horas en el río Eria.

Trucha de 30cm

   Mi cuerda la monté con un violeta de ahogada, un amarillo prosarnosa de semiahogada, un lila de semibailarín, un pardón de bailarín y una ninfa faisán de rastro. Sobre las 12,00 horas, pesqué la primera al violeta de 21,50 cm  y media hora más tarde al rastro una de 30 cm, de esta última esperaba más lucha, el enganche se produjo en una tablada al entrar la cuerda en el canal donde se mueve el agua a mayor velocidad y una vez que esta me había rebasado. La siguiente, a los diez minutos, fue una de unos 9 cm al pardón y hasta  los 14,30 horas como si hubiesen desaparecido por arte de magia

Otra a la faisán



   Como no entraban y por aquello de “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, quité el prosarnosa  y coloqué una sarnosa hembra; aumenté la longitud del rastro dejando la ninfa faisán y puse por encima otra ninfa perdigón. Siguió la misma tónica hasta las 15,30 horas, en que me entró al rastro, ni se  a cual de las dos ninfas, una buena trucha calculo que mayor que la grande que había cogido, pero de tres o cuatros coletazos me dijo “ hoy no,  mañaaana” . En fin, hasta las 17,00 horas únicamente cogí dos pequeñas, una al faisán y la otra al pardón.
  De todas formas he tenido tiempo de sacar una fotografía con el iPhone de la trucha, mandársela a mi familia y que me piropeasen un rato, ya saben lo que decía el filósofo "La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión".



La primavera por el Eria sigue asomando

jueves, 3 de mayo de 2012

Un día más en el Eria

   
   Ayer después de comprar en la Bañeza  10 kg de patatas  para sembrar  y prepararlas, me acerqué al río Eria, en principio tenía pensado pescar en otra zona,  concretamente en Pinilla de la Valdería, pero al final volví a mi zona habitual,  por aquello de que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, bueno en realidad  volví porque la anterior jornada me lo pasé muy bien.

Rincón  del Eria 




   Empecé a pescar con un aparejo en el que de ahogada llevaba un violeta;  semiahogada un pardón; semibailarina un verde pastel oscuro; bailarina un pardón y de rastro una ninfa faisán cuyo longitud amplié a 50cm de la boya. La primera del día, de 22 centímetros,  la cogí con el violeta, sobre las 12,30 horas, fue una picada esperada, donde día tras día siempre te entra alguna y es que las truchas, al igual que el pescador con ellas, sabe donde posicionarse para pegarse una buena merienda de insectos. La media hora siguiente pesqué 7 más, todas pequeñas; ninguna al verde, por lo que lo retiré y puse en su lugar un lila. 



La primera del día



   Entre las 13,00 y las 14,30 horas la actividad se paró;  sólo cogí  alguna muy pequeña a la ninfa del rastro, aprovechando este tiempo para ampliar el recorrido de mi zona de pesca. No me gustó,  había demasiada vegetación de matorral  abundando los espinos y pocos lugares donde hubiese suficiente agua embalsada que le sirviese de refugio a los peces. Hacia  las 14,30 horas, y de nuevo en la zona donde me muevo, me entraron dos trucha de la medida al rastro, a escasos diez metros una de la otra.

Aleta caudal 



   Tampoco hoy he podido entablar conversación, pues no he visto a ningún pescador, sin lugar a dudas la desilusión del primer día, con tan poca agua,  hace que se desanimen. Tengo que reconocer que esto favorece mi acción de pesca, pues siendo tan escaso el caudal  la presencia de varios pescadores limitaría mucho las capturas, sobre todo si es a mosca seca,  pues la única  forma de pescarlo sería caminando por el centro del río dada la vegetación que bordea el cauce.  La jornada, que finalicé a las 17,00 horas, se saldó con tres truchas de la medida de un total de unas  quince, por cierto,  ninguna me pico al lila, ni a un amarillo por sarnosa que coloqué en lugar de éste durante un tiempo. También ha mejorado mucho el rendimiento de pesca con la ninfa  al alargar el rastro.