Hay
un proverbio árabe que dice: “ Duerme con
el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es
corta” . Esta mañana he pensado que tengo 57 años y que si no voy hoy a
pescar ya nunca recuperaré este día de pesca. Qué pensamiento tan simple para
justificar el dejar otras cosas que tendría que hacer para darme el gustazo de
pasar la tarde en el río. En fin, este cerebro mío es un poco “cabrón”, se
conoce que hoy necesitaba que lo
dejase tranquilo, al parecer no
quería crear más hipótesis sobre formaciones charlistas, ondas de Elliot,
series de Fibonacci, velas japonesas
ni análisis de tendencias. Con un mundo tan globalizado es para volverse
loco, nada es lo que parece, cualquier situación mundial cambia todo y, ¡adiós análisis técnico!. Bueno, al
menos tiene uno el cerebro controlado, que es el órgano de mando de mi pequeño
mundo. Los órganos ociosos, en sentido amplio, siempre pueden maquinar putadas (
al que no le guste la palabra siempre la puede cambiar por perrería, faena o
trastada). Un ejemplo reciente de putada, por estar ociosos, es la actuación
del ejercito egipcio dando un golpe de estado en toda regla. ¡No estarían sus generales
mejor pescando en el Nilo!, vamos, lo digo sin querer ofender a ningún general,
pero, a lo mejor, sus cerebros necesitan un descanso y pienso que, el Nilo, puede ser un lugar estupendo e
incluso, si no les gusta la pesca,
pueden meter la cabeza bajo el agua y dejarla allí para que sus cerebros
descansen eternamente. No es bueno cambiar las reglas del juego en pleno partido porque vamos perdiendo.
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viernes, 5 de julio de 2013
jueves, 5 de julio de 2012
Día de huerto
El
lunes dediqué el día al huerto y a una pequeña parcela en la que he sembrado
algunas patatas, sandias, melones, pimientos, cebollas, puerros, lechugas,
calabacín, repollos y alubias para judías verdes ( aunque en mi pueblo siempre
se las ha conocido como fréjoles).
| Ya se comienzan a ver los frutos |
No
hace el calor que debería hacer, no obstante este tiempo es inmejorable para
las patatas, no así para mis sandias y melones que precisan de temperaturas
altas.
| Demasiada ciruela, será pequeña |
Tengo un topo en el huerto, que este año me está ganando
por goleada, no obstante, yo la guerra aún no la he perdido. El pasado jueves
regué el huerto y a las cuatro horas me levantó el primer montículo, lo pisé y
me propuse estar al acecho a ver si lo localizaba trabajando y darle un
garrotazo, así que, cada media hora muy sigilosamente, para que no detectara
mis pisadas sobre el terreno, me
acercaba a echar una ojeada con la azada en la mano. En uno de esos ojeos
compruebo que ha levantado dos
pequeños montículos, me voy acercando muy despacio y cuando estaba como a metro
y medio veo que la tierra en uno de ellos se mueve así que me dije esta es la
mía y me precipite con la azada en
ristre sobre el promontorio atizándole un azadazo. Pues no le di, estaba a más
profundidad que la longitud de mi herramienta y no lo alcance, pero el susto
debió ser macanudo. Para el siguiente riego lo esperaré con una herramienta más
apropiada, pues cada vez tengo más información sobre su actividad.
| Mis cuatro surcos de patatas |
Las horas se me fueron en adecentar los tomates, partiéndoles las guías nuevas y atarlos,
en cortar la hierbabuena ( en mi pueblo siempre fue hortelana), comerme las
primeras frambuesas rojas, etc . Tengo unas matas de hierbabuena que traje de Tetuán hace ya muchos años, porque me acostumbre a tomar, desde que hice la mili en Ceuta, té moruno, que no es otra
cosa que una infusión de té verde y hierbabuena, después de la siesta con algún dulce. Esta infusión te quita la modorra o pereza en la que hayas caído
y es como un latigazo a tu cuerpo diciendo: ¡ponte en marcha!. Parte de la
primera capa la seco, a la sombra, y luego las hojas las introduzco en un tarro
de cristal para cubrir mis necesidades durante el invierno. ¡Sí!, ya se que en
invierno no hay que desperezarse, pero si no ¿qué motivo pongo para tomar un dulce
a las cinco de la tarde?, en fin, cosas de prejubilados.
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