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viernes, 5 de julio de 2013

A PROPÓSITO DE LA PESCA


  


    Hay un proverbio árabe que dice: “ Duerme con el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es corta . Esta mañana he pensado que tengo 57 años y que si no voy hoy a pescar ya nunca recuperaré este día de pesca. Qué pensamiento tan simple para justificar  el dejar otras cosas que tendría que hacer para darme el gustazo de pasar la tarde en el río. En fin, este cerebro mío es un poco “cabrón”, se conoce que hoy necesitaba  que lo dejase  tranquilo, al parecer no quería crear más hipótesis sobre formaciones charlistas, ondas de Elliot, series de Fibonacci, velas japonesas  ni análisis de tendencias. Con un mundo tan globalizado es para volverse loco, nada es lo que parece, cualquier situación mundial cambia todo y,  ¡adiós análisis técnico!. Bueno, al menos tiene uno el cerebro controlado, que es el órgano de mando de mi pequeño mundo. Los órganos ociosos, en sentido amplio, siempre pueden maquinar putadas ( al que no le guste la palabra siempre la puede cambiar por perrería, faena o trastada). Un ejemplo reciente de putada, por estar ociosos, es la actuación del ejercito egipcio dando un golpe de estado en toda regla. ¡No estarían sus generales mejor pescando en el Nilo!, vamos, lo digo sin querer ofender a ningún general, pero, a lo mejor, sus cerebros necesitan un descanso y pienso que, el  Nilo, puede ser un lugar estupendo e incluso, si no les gusta la pesca,  pueden meter la cabeza bajo el agua y dejarla allí para que sus cerebros descansen eternamente. No es bueno cambiar las reglas del juego en pleno partido porque vamos perdiendo.

viernes, 26 de octubre de 2012

EL RETORNO A LA CIUDAD

   Una vez que han finalizado mis obligaciones familiares en el pueblo, presto me reincorporo a las nuevas tecnologías, no sin antes haber puesto a buen recaudo mi cosecha no perecedera.
Las cebollas han alcanzado un buen tamaño
   La huerta ha dado unos frutos estupendos, por eso no me voy a quejar del mal tiempo que tuvimos en el mes de junio y parte de julio, porque fue compensado con los buenos días de septiembre y octubre. 

jueves, 5 de julio de 2012

Día de huerto


  
   El lunes dediqué el día al huerto y a una pequeña parcela en la que he sembrado algunas patatas, sandias, melones, pimientos, cebollas, puerros, lechugas, calabacín, repollos y alubias para judías verdes ( aunque en mi pueblo siempre se las ha conocido como fréjoles).

Ya se comienzan a ver los frutos
Hoy la máxima ha sido de 17,8 grados

   No hace el calor que debería hacer, no obstante este tiempo es inmejorable para las patatas, no así para mis sandias y melones que precisan de temperaturas altas. 
Demasiada ciruela, será pequeña

   Tengo un topo en el huerto, que este año me está ganando por goleada, no obstante, yo la guerra aún no la he perdido. El pasado jueves regué el huerto y a las cuatro horas me levantó el primer  montículo, lo pisé y me propuse estar al acecho a ver si lo localizaba trabajando y darle un garrotazo, así que, cada media hora muy sigilosamente, para que no detectara mis  pisadas sobre el terreno, me acercaba a echar una ojeada con la azada en la mano. En uno de esos ojeos compruebo que ha levantado  dos pequeños montículos, me voy acercando muy despacio y cuando estaba como a metro y medio veo que la tierra en uno de ellos se mueve así que me dije esta es la mía y  me precipite con la azada en ristre sobre el promontorio atizándole un azadazo. Pues no le di, estaba a más profundidad que la longitud de mi herramienta y no lo alcance, pero el susto debió ser macanudo. Para el siguiente riego lo esperaré con una herramienta más apropiada, pues cada vez tengo más información sobre su actividad.

Mis cuatro surcos de patatas

   Las horas se me fueron en adecentar los tomates,  partiéndoles las guías nuevas y atarlos, en cortar la hierbabuena ( en mi pueblo siempre fue hortelana), comerme las primeras frambuesas rojas, etc . Tengo unas matas de hierbabuena que traje de Tetuán hace ya muchos años, porque me acostumbre a tomar, desde que hice la mili en Ceuta, té moruno, que no es otra cosa que una infusión de té verde y hierbabuena,  después de la siesta con algún dulce. Esta infusión te quita la modorra o pereza en la que hayas caído y es como un latigazo a tu cuerpo diciendo: ¡ponte en marcha!. Parte de la primera capa la seco, a la sombra, y luego las hojas las introduzco en un tarro de cristal para cubrir mis necesidades durante el invierno. ¡Sí!, ya se que en invierno no hay que desperezarse, pero si no ¿qué motivo pongo para tomar un dulce a las cinco de la tarde?, en fin,  cosas de prejubilados.
En ocho días recolectaré el primer calabacín 




miércoles, 25 de abril de 2012

Entre el huerto y el río




Mi tomatera


   Compruebo en mi huerta que las patatas que sembré a últimos de marzo empiezan a nacer, espero que no se me hielen porque el tiempo está frío,  no obstante, ayer he plantado  veinte plantas de tomate que he tapado con plásticos, las he regado  y a las 12,00 h., para el río Eria. Mi aparejo está formado únicamente por tres ninfas, siendo la última y más pesada la montada con pluma de faisan, seguida de dos perdigones unos rojo y otro negro.

Ya nacen 


   El río trae poco agua, aunque creo que algo más que el día que se abrió la veda. A la tercera tirada cogí la primara de 22 centímetros con la ninfa faisán. Como estrenaba una funda para el iPhone, que me había regalado mi hija,  probé  sacar una fotografía a través de la funda y salió muy bien, pudiendo mandarla  a través de la aplicación WhastsApp  sin tener que sacar el teléfono.


La primavera entra en el Eria


    En esta jornada estoy un poco torpón he propezado con unas matas y al fijarme me he dado cuenta que son de roble y que tenían las clásicas bolitas con las que de niño jugabamos a las canicas; nos salían baratas e importaba poco perderlas jugando, pues eran faciles de reponer. A partir de las 14 horas se  ha levantado bastante aire dificultando las tiradas;  han aumentado los enredos del sedal y aproveché en uno de ellos para colocar, por encima de la boya,  un pardón, pues veo eclosiones de este mosquito; después de varias tiradas rectifico la posición del pardón alejándolo de la boya  pues me crea problemas con el rastro donde van las ninfas ( lo coloco a 1, 50m  mas o menos de la boya). He visto huellas de corzos que, en esta época, comen el bulbo de una pequeña planta escarbando con las patas delanteras, también de jabalí, sólo que estos no se anda con tonterías y levantan grandes corros, dejandolo como si lo hubiesen arado.
Mis canicas de niño (Agallas producidas por la reacción del árbol  ante los huevos dejados por un insecto en las yemas)
   Una de mis tiradas preferida es debajo de  un puente, donde hay una mata de espino que suele almacenar alguna que otra boya, por ahora sólo tiene una, porque la mía que se engancho y quedó allí,  posteriormente la recuperé no sin que me entrase agua hasta el dedo gordo de ambos pies. ¡Coño, que fría estaba! Un momento antes había cogido una con el pardón y le había sacado unas fotos con la camara Canon, que siempre llevo en el bolsillo interior de vadeador que cierra con una cremallera impidiendo que entre agua, si no está mucho rato expuesto a esta y claro los días que uno está torpón no concluye las cosa y, vamos,   la cremallera sin cerrar  lleva aparejado que la cámara se mojase. Resumiendo que despues de varios intentos no funcionaba, así que la abrí saque la pila, la tarjeta de memoria y al pueblo, donde me cambie y con un secador de pelo le dí a la cámara durante un buen rato sin ningún resultado.

Pescada con pardón


   Después de recoger unos espárragos silvestres que tengo localizados en unas tierras que no se cultivan, retorno para León, habiendo pescado dos truchas de la medida ( faisan y  perdigón negro con brinca burdeos y saco alar rojo) y cinco más pequeñas, de ellas dos al pardón.






   Una vez en León activo la calefacción y coloco en un radiador la cámara, habiendo tenido la precaución de sacar la pila y la tarjeta de memoria; pongo a cargar la pila y una hora después…¡ milagro!, ¡funciona!,  puedo recuperar las fotografias que saqué; la pantalla se ve borrosa, como si aun tuviese agua. Reinicio el procedimiento y le meto otra ración de radiador y la cámara, como por arte de magia,  vuelve a estar a pleno rendimiento. Vamos, un día movidito. No me encontré a ningún pescador  en el aproximadamente kilómetro que pesco y me hubiese gustado darle un poco a la lengua. 


La fuerza del agua