Hay
un proverbio árabe que dice: “ Duerme con
el pensamiento de la muerte y levántate con el pensamiento de que la vida es
corta” . Esta mañana he pensado que tengo 57 años y que si no voy hoy a
pescar ya nunca recuperaré este día de pesca. Qué pensamiento tan simple para
justificar el dejar otras cosas que tendría que hacer para darme el gustazo de
pasar la tarde en el río. En fin, este cerebro mío es un poco “cabrón”, se
conoce que hoy necesitaba que lo
dejase tranquilo, al parecer no
quería crear más hipótesis sobre formaciones charlistas, ondas de Elliot,
series de Fibonacci, velas japonesas
ni análisis de tendencias. Con un mundo tan globalizado es para volverse
loco, nada es lo que parece, cualquier situación mundial cambia todo y, ¡adiós análisis técnico!. Bueno, al
menos tiene uno el cerebro controlado, que es el órgano de mando de mi pequeño
mundo. Los órganos ociosos, en sentido amplio, siempre pueden maquinar putadas (
al que no le guste la palabra siempre la puede cambiar por perrería, faena o
trastada). Un ejemplo reciente de putada, por estar ociosos, es la actuación
del ejercito egipcio dando un golpe de estado en toda regla. ¡No estarían sus generales
mejor pescando en el Nilo!, vamos, lo digo sin querer ofender a ningún general,
pero, a lo mejor, sus cerebros necesitan un descanso y pienso que, el Nilo, puede ser un lugar estupendo e
incluso, si no les gusta la pesca,
pueden meter la cabeza bajo el agua y dejarla allí para que sus cerebros
descansen eternamente. No es bueno cambiar las reglas del juego en pleno partido porque vamos perdiendo.
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viernes, 5 de julio de 2013
viernes, 26 de octubre de 2012
EL RETORNO A LA CIUDAD
Una vez que han finalizado mis obligaciones
familiares en el pueblo, presto me reincorporo a las nuevas tecnologías, no sin
antes haber puesto a buen recaudo mi cosecha no perecedera.
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| Las cebollas han alcanzado un buen tamaño |
jueves, 5 de julio de 2012
Día de huerto
El
lunes dediqué el día al huerto y a una pequeña parcela en la que he sembrado
algunas patatas, sandias, melones, pimientos, cebollas, puerros, lechugas,
calabacín, repollos y alubias para judías verdes ( aunque en mi pueblo siempre
se las ha conocido como fréjoles).
| Ya se comienzan a ver los frutos |
No
hace el calor que debería hacer, no obstante este tiempo es inmejorable para
las patatas, no así para mis sandias y melones que precisan de temperaturas
altas.
| Demasiada ciruela, será pequeña |
Tengo un topo en el huerto, que este año me está ganando
por goleada, no obstante, yo la guerra aún no la he perdido. El pasado jueves
regué el huerto y a las cuatro horas me levantó el primer montículo, lo pisé y
me propuse estar al acecho a ver si lo localizaba trabajando y darle un
garrotazo, así que, cada media hora muy sigilosamente, para que no detectara
mis pisadas sobre el terreno, me
acercaba a echar una ojeada con la azada en la mano. En uno de esos ojeos
compruebo que ha levantado dos
pequeños montículos, me voy acercando muy despacio y cuando estaba como a metro
y medio veo que la tierra en uno de ellos se mueve así que me dije esta es la
mía y me precipite con la azada en
ristre sobre el promontorio atizándole un azadazo. Pues no le di, estaba a más
profundidad que la longitud de mi herramienta y no lo alcance, pero el susto
debió ser macanudo. Para el siguiente riego lo esperaré con una herramienta más
apropiada, pues cada vez tengo más información sobre su actividad.
| Mis cuatro surcos de patatas |
Las horas se me fueron en adecentar los tomates, partiéndoles las guías nuevas y atarlos,
en cortar la hierbabuena ( en mi pueblo siempre fue hortelana), comerme las
primeras frambuesas rojas, etc . Tengo unas matas de hierbabuena que traje de Tetuán hace ya muchos años, porque me acostumbre a tomar, desde que hice la mili en Ceuta, té moruno, que no es otra
cosa que una infusión de té verde y hierbabuena, después de la siesta con algún dulce. Esta infusión te quita la modorra o pereza en la que hayas caído
y es como un latigazo a tu cuerpo diciendo: ¡ponte en marcha!. Parte de la
primera capa la seco, a la sombra, y luego las hojas las introduzco en un tarro
de cristal para cubrir mis necesidades durante el invierno. ¡Sí!, ya se que en
invierno no hay que desperezarse, pero si no ¿qué motivo pongo para tomar un dulce
a las cinco de la tarde?, en fin, cosas de prejubilados.
miércoles, 25 de abril de 2012
Entre el huerto y el río
| Mi tomatera |
Compruebo
en mi huerta que las patatas que sembré a últimos de marzo empiezan a nacer,
espero que no se me hielen porque el tiempo está frío, no obstante, ayer he plantado veinte plantas de tomate que he tapado
con plásticos, las he regado y a
las 12,00 h., para el río Eria. Mi aparejo está formado únicamente por tres
ninfas, siendo la última y más pesada la montada con pluma de faisan, seguida
de dos perdigones unos rojo y otro negro.
| Ya nacen |
El
río trae poco agua, aunque creo que algo más que el día que se abrió la veda. A
la tercera tirada cogí la primara de 22 centímetros con la ninfa faisán. Como
estrenaba una funda para el iPhone, que me había regalado mi hija, probé sacar una fotografía a través de la funda y salió muy bien,
pudiendo mandarla a través de la
aplicación WhastsApp sin tener que
sacar el teléfono.
| La primavera entra en el Eria |
En esta jornada estoy un
poco torpón he propezado con unas matas y al fijarme me he dado cuenta que son
de roble y que tenían las clásicas bolitas con las que de niño jugabamos a las
canicas; nos salían baratas e importaba poco perderlas jugando, pues eran
faciles de reponer. A partir de las 14 horas se ha levantado bastante aire dificultando las tiradas; han aumentado los enredos del sedal y
aproveché en uno de ellos para colocar, por encima de la boya, un pardón, pues veo eclosiones de este
mosquito; después de varias tiradas rectifico la posición del pardón alejándolo de la boya pues me crea problemas con el rastro donde van las ninfas ( lo coloco a 1, 50m mas o menos de la boya). He visto huellas de corzos que, en esta época, comen el bulbo de una pequeña planta escarbando con las patas delanteras, también de jabalí, sólo que estos no se anda con tonterías y levantan grandes corros, dejandolo como si lo hubiesen arado.
| Mis canicas de niño (Agallas producidas por la reacción del árbol ante los huevos dejados por un insecto en las yemas) |
Una de mis tiradas preferida es debajo de un puente, donde hay una mata de espino que suele almacenar alguna que
otra boya, por ahora sólo tiene una, porque la mía que se engancho y quedó
allí, posteriormente la recuperé
no sin que me entrase agua hasta el dedo gordo de ambos pies. ¡Coño, que fría
estaba! Un momento antes había cogido una con el pardón y le había sacado unas
fotos con la camara Canon, que siempre llevo en el bolsillo interior de
vadeador que cierra con una cremallera impidiendo que entre agua, si no está
mucho rato expuesto a esta y claro los días que uno está torpón no concluye las
cosa y, vamos, la cremallera
sin cerrar lleva aparejado que la
cámara se mojase. Resumiendo que despues de varios intentos no funcionaba, así
que la abrí saque la pila, la tarjeta de memoria y al pueblo, donde me cambie y
con un secador de pelo le dí a la cámara durante un buen rato sin ningún
resultado.
| Pescada con pardón |
Después de recoger unos
espárragos silvestres que tengo localizados en unas tierras que no se cultivan,
retorno para León, habiendo pescado dos truchas de la medida ( faisan y perdigón negro con brinca burdeos y saco
alar rojo) y cinco más pequeñas, de ellas dos al pardón.
Una vez en León activo la
calefacción y coloco en un radiador la cámara, habiendo tenido la precaución de
sacar la pila y la tarjeta de memoria; pongo a cargar la pila y una hora
después…¡ milagro!, ¡funciona!,
puedo recuperar las fotografias que saqué; la pantalla se ve borrosa,
como si aun tuviese agua. Reinicio el procedimiento y le meto otra ración de
radiador y la cámara, como por arte de magia, vuelve a estar a pleno rendimiento. Vamos, un día movidito. No me encontré a ningún pescador en el aproximadamente kilómetro que pesco y me hubiese gustado darle un poco a la lengua.
| La fuerza del agua |
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