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viernes, 20 de septiembre de 2013

UN CUENTO CON PECES



  Una vez que ya  ha pasado el tiempo necesario para asimilar la cara de tontos que se nos quedó el día de la elección de la sede olímpica para el año 2020 en Buenos Aires, bueno es echar mano de una fábula de Esopo sobre pescadores para darnos cuenta que la vida de los humanos está llena de desilusiones:
“ Tiraban unos pescadores de una red y como la sentían muy cargada, bailaban y gritaban de contento creyendo que habían hecho una buena pesca. Arrastrada la red a la orilla, en lugar de peces sólo encontraron piedras y otros objetos, ( al parecer,  ya en los tiempo de Esopo arrojaban a los ríos y al mar desperdicios ) con lo que fue muy grande su contrariedad, no tanto por la rabia de su chasco como por haber esperado otra cosa.    
Uno de los pescadores, el más viejo, dijo a sus compañeros:
-Basta de afligirse, muchachos, puesto que según parece la alegría tiene por hermana la tristeza. Después de habernos alegrado tanto antes de tiempo, era natural que tropezásemos con alguna contrariedad.
Es rutina de la vida que a los buenos tiempos siguen unos malos y a los malos tiempos le suceden otros buenos. Estemos siempre preparados a estos inesperados cambios”.

Típica imagen de la pesca a la leonesa
   Como en este cuento la moraleja ya nos la deja el autor,  únicamente afirmar que no me extraña que Esopo pensase en los pescadores a la hora de documentar el consejo porque rara es la jornada en la que no pasamos de la alegría a la tristeza en cuestión de segundos y al revés, unas veces porque piensas,  por lo que tira, que  has pescado una trucha enorme y luego la realidad es muy distinta y otras porque la mejor de la jornada, casi siempre, o pega dos coletazo y se va, o al ir a meterla en la sacadera no aciertas y se va, o se fue la trucha al fondo y la cuerda se engancho a un tronco y se va, o la intentas sacar contra corriente y se va. Estas, entre otras, son las cosas que tiene el río y que hacen que uno siga segregando proporciones descomunales de adrenalina por sus orillas y soltando algún que otro taco. Claro que muchas otras salen bien.

A esta saltona ( Esla) sólo me queda afinarle  un poco más el color de la costera. 
A más de una tuve que sacarle la saltona Esla con alicates. 
   El caudal en el Esla está empezando a bajar. Durante los últimos días he estado, sobre todo, probando una saltona nueva ( la llamaré "Esla") que me ha ido bastante bien. Por ahora me quedo con la pluma en pardo aconchado. No obstante en indio tampoco se comporta mal. Ha dependido un poco del día. Lo que ya tengo claro son los hilos  del abdomen: un Guterman 531, y del torax: Guterman 694. También la brinca,  que hay que montarla con amarillo limón. No obstante tengo que trabajar un poco más la costera. Ayer la monté con el 4717 de la Paleta y no me gustó su rendimiento; destaca mucho más que en el insecto que yo vi que comían. Sí clavé  alguna en pardo pero no así en indio;  por ahora sigo quedándome con la costera del Guterman 286. Por cierto, funciona muy bien en ahogada en indio, montándola con el 531 de Guterman brincada en amarillo limón, pero les resulta irresistible si se  monta como si fuera una saltona  en un anzuelo del 12 y cuerpo grande como el de una saltona.
Saltona Esla en ahogada con pluma en  indio
   Me ha fallado bastante estos días el 3277 de paleta montado con la brinca color vino clarete, claro que otros años ya habían cortado mucho más el caudal de agua ( cuando digo fallado no significa que no me haya dado truchas) . 

lunes, 8 de abril de 2013

TODO LLEGA

Plantación de cebollas


   El sábado, tempranito, tomé todos mis telares de pesca y para la Bañeza. Recorrí el mercado semanal  echando una ojeada a los puestos donde venden hilos, como suelo hacer los sábado que me encuentro en esta localidad, y al no visualizar ningún  rayón que me pusiese los pelos como escarpias, me acerqué a un puesto donde, año tras años, adquiero cebollas y compré un manojo de cincuenta, para completar las que ya planté en mi huerta hace mas de quince días. Estos vendedores tienen como un sexto sentido que les permite cribar a los mirones de los que tienen interés de compra, haciéndose como los despistados a las preguntas de los primeros  y volcándose con los segundos en la exhibición del género. A mi mujer no le gustan los mercadillos porque dice que tiene la impresión de que siempre la engañan, ¡que subjetiva es la seguridad!


Río Eria
   El topo de todos los años ya ha empezado a hacer estragos entre las cebollas levantándome cinco o seis plantas, doy por hecho que tengo que perder algunas y aumento un cinco por ciento la plantación, no obstante estaré al acecho a ver si lo puedo cazar y pelarlo para hacer un mosquito que monto con su pelo para formar el  tórax y un color kaki en el abdomen, que va muy bien para el mes de mayo. El sábado se me ha pasado casi sin darme cuenta realizando labores en la huerta, entre otras,  sembrar un surco de patatas; esto me ha servido para rebajar mi estado de ansiedad ante la inminente apertura de la pesca.

La primera de la temporada

   El domingo a las 11,30 horas comencé, en mi casa de Pinilla de la Valdería, los actos litúrgicos de preparación al acto sagrado de arranque de la temporada de pesca. El día estaba frío y ventoso por lo que decidí ataviarme con mi indumentaria de pesca en casa, dejando únicamente por ponerme el chaleco, el morral y la sacadera. Eran las 12,00 horas cuando tomé el coche desde la Valdería en dirección a la comarca de la Cabrera, para iniciar la jornada en el río Eria, en la misma zona en la que lo llevo haciendo desde hace unos veinte años; verdaderamente no es nada cómodo conducir con el vadeador puesto, pero haciendo balance de los pros y los contras, y teniendo en cuenta que no son muchos los kilómetros que tengo que hacer,  es una buena opción.
La primera al Pardón

   El río, a simple vista, no ha experimentado cambios sustanciales en su recorrido al  de otros años, lo que indica que sus orillas están bien consolidadas y fijadas por los árboles y matorrales que jalonan sus márgenes o que, las crecidas de estos años, no han sido lo suficientemente fuertes para alterarlo. La primera tirada con mi cuerda, construida con  una ninfa faisán de rastro, como ahogadas un paja y un violeta, de simibailarina un tabaco y de bailarina un pardón, fue a parar al centro del río de una gran tablada.